Entre unos auriculares abiertos y unos cerrados hay una diferencia que cambia bastante la experiencia: la parte exterior de las copas (y no es solo una cuestión de diseño). Dependiendo de lo que hagas con ellos, elegir una opción u otra puede marcar una diferencia enorme.
Por eso, antes de comprar unos para estudiar, jugar, escuchar música o incluso grabar una canción, merece la pena saber qué ofrece cada tipo. En este post te vamos a explicar las diferencias y te contamos cuándo merece la pena apostar por cada uno.
Auriculares abiertos: sonido más natural y más aire
Los auriculares abiertos tienen la parte exterior de las copas perforada o cubierta con una rejilla, de manera que el aire y parte del sonido pueden entrar y salir. Esto hace que no tengas la sensación de aislamiento total del exterior.
Su principal ventaja está precisamente ahí: el sonido suele percibirse de una forma más abierta y natural, con una escena sonora más amplia. Es decir, pueden darte una sensación más parecida a estar escuchando unos altavoces en una habitación.
También suelen resultar agradables durante sesiones largas porque el aire circula mejor alrededor de las orejas y se acumula menos calor. Esto puede venir especialmente bien cuando vas a pasar horas escuchando música, editando audio o jugando.
Pero tienen una contrapartida bastante evidente: el sonido entra y también sale. Si estás escuchando música en una habitación tranquila, perfecto. Si lo haces en un tren, probablemente quien viaje a tu lado termine enterándose de tus gustos musicales. Además, al dejar pasar el ruido exterior, no son la mejor opción cuando necesitas aislamiento.
Los auriculares cerrados funcionan justo al contrario. Sus copas tienen una parte exterior sólida, que crea una barrera entre tus oídos y el entorno. Así se reduce el ruido que entra y también la cantidad de sonido que se escapa.
Esto los convierte en una opción mucho más versátil para lugares en los que hay ruido. El aislamiento puede ayudarte a concentrarte en lo que estás escuchando sin que el ambiente tenga tanto protagonismo. También hace que sean especialmente prácticos para viajar o trabajar en espacios compartidos.
Otra diferencia está en la sensación que producen. El sonido puede sentirse más cercano y envolvente, mientras que algunos modelos están diseñados para ofrecer una respuesta de graves más marcada. Pero ojo: que sean cerrados no significa automáticamente que suenen mejor o que tengan más graves; el resultado depende también del propio diseño del auricular.
La desventaja es que al estar las copas más selladas se acumula más calor y pueden resultar menos agradables después de muchas horas, aunque aquí también influye mucho qué modelo utilices.
¿Cuál usar en cada situación?
Ahora viene lo importante: ¿qué hacer cuando tienes que elegir unos para una situación concreta?
Si te dedicas a la música y vas a grabar voces o instrumentos con un micrófono, los cerrados suelen ser la opción más práctica. El motivo es que el sonido no se escapa fácilmente de las copas, así que es menos probable que la música que estás escuchando se cuele en la grabación.
Para mezclar o escuchar una producción con detalle, en cambio, los abiertos suelen tener ventaja. Su presentación más amplia puede ayudarte a situar mejor los instrumentos y valorar cómo están repartidos en la mezcla. Por eso es habitual que en un estudio se utilicen ambos tipos, pero para tareas diferentes.
Para gamers: piensa en qué juegas
En videojuegos tampoco hay un ganador universal. Para shooters competitivos, donde localizar rápidamente unos pasos o saber desde qué dirección viene un disparo puede ser clave, los cerrados suelen tener ventaja porque aíslan mejor el ruido de la habitación y hacen más consistentes esas pistas de audio.
Si lo tuyo son las aventuras, RPG o juegos para un jugador, unos abiertos pueden resultar más inmersivos. Su escena sonora más amplia puede hacer que explosiones, música ambiental o conversaciones parezcan ocupar más espacio. Eso sí, necesitas estar en un entorno relativamente tranquilo.
Si estudias en casa, en una biblioteca o en una habitación tranquila y utilizas el móvil como una herramienta de estudio, los abiertos pueden funcionar muy bien para escuchar música durante varias horas sin acumular tanto calor.
Pero si estudias junto a la televisión, en una cafetería o con gente hablando alrededor, los cerrados te permitirán centrarte más fácilmente. Además, evitarás que toda la biblioteca descubra accidentalmente tu playlist.
Para ir al gimnasio: mejor cerrados, pero con matices
Aquí la elección es bastante sencilla: cerrados. El gimnasio suele tener música, conversaciones, máquinas y bastante ruido, así que el aislamiento juega a tu favor.
Además, si entrenas con gente cerca, el menor escape de sonido hace que puedas escuchar tu música sin que todo el gimnasio se entere. Eso sí, tienes que buscar un modelo cómodo y que aguante bien el uso y el sudor.
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Para escuchar música en casa: depende de cómo te guste escuchar
Si tienes una habitación tranquila y quieres disfrutar de la música con una sensación más espaciosa, los abiertos son una opción muy interesante. También pueden resultar agradables cuando vas a escuchar un disco entero o pasar varias horas con ellos. Si compartes habitación o hay otras personas viendo la televisión, los cerrados tienen más sentido.
Para viajar o utilizar el transporte público: cerrados
Aquí los cerrados parten con bastante ventaja. En un avión, tren o autobús tienes ruido constante y otras personas muy cerca, así que el aislamiento y la menor fuga de sonido son justo lo que necesitas.
Además, muchos modelos cerrados están pensados para ser más fáciles de transportar: pueden plegarse, llevar estuche y estar preparados para acompañarte fuera de casa. Los abiertos suelen ser menos prácticos para llevar en la mochila y más vulnerables al polvo o a los golpes.
En resumen: los auriculares abiertos son especialmente interesantes cuando buscas una escucha más espaciosa y vas a utilizarlos en un lugar tranquilo. Los cerrados, en cambio, son mucho más prácticos cuando necesitas aislamiento, privacidad o vas a salir de casa.
¡Ya sabes!, si vas a comprar unos, no te fijes solo en el precio, el diseño o la marca: piensa en dónde y para qué vas a utilizarlos. Los mejores serán los que encajen con tu forma de escucharlos, no necesariamente los que tengan más especificaciones. Y tú, ¿de qué team eres? 👀 ¡Cuéntanos cuáles utilizas y para qué!